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LUGARES A VISITAR Convento del Rosario. El edificio se organiza alrededor de un claustro pequeño, con siete arcos de medio punto a cada lado. Existía una huerta rodeando el convento, de la que se conservan algunos árboles junto a la iglesia. La iglesia de Nuestra Señora del Rosario (La información sobre la Iglesia corresponde al trabajo de restauración recientemente realizado por María Gavín y Tomás Madrid) El tratamiento de la iglesia parece haber sido realizado en dos fases. El interior, y a juzgar por los pilares laterales que sostienen la bóveda y los lunetos, debió de comenzarse en estilo barroco muy sencillo siendo acabada en su portada y retablo del altar mayor en un barroco mucho más elaborado, de placas en el caso de la fachada, muy del estilo de Simón Rodríguez. La parte más antigua que se conserva de la iglesia data del siglo XVI y se corresponde con la zona de la cabecera, cubierta con bóveda nervada a la que se accede a través de un arco ojival. Este arco de acceso se apoya, al igual que los nervios de la bóveda en columnitas adosadas con capiteles románicos (reaprovechados de la iglesia anterior) de tema zoomorfo, antropomorfo, vegetales y geométricos. Dos de las columnas con sus correspondientes capiteles se encuentran ocultas tras el retablo. Este espacio, sin embargo, no se corresponde con la cabecera de la antigua iglesia gótica, sino que pertenecía al brazo derecho del crucero, pues el edificio estaba orientado de Sur a Norte. Así, nos encontramos en este lugar elementos sacados de su ubicación original, como los sepulcros que se encuentran a ambos lados del muro. Las tumbas del lado izquierdo pertenecen a Inés de Castro y Lanzós y a su esposo Fernando Pérez de Andrade, fundadores en 1508 del convento del Rosario. La tumba del lado derecho corresponde a su hijo, Juan Freyre de Andrade. Inés de Castro aparece representada en la tapa de su sepulcro con hábito de monja, con un misal entre las manos. Dos pequeños ángeles, apoyados sobre la almohada, la custodian. En la parte inferior del sarcófago se observa a la izquierda un relieve de una dehesis o calvario (Cristo en la cruz con la Virgen y San Juan a ambos lados), y a la derecha, sostenido por dos ángeles, el escudo perteneciente a la difunta: las cinco lanzas Lanzós y los seis roeles de los Castro. Situado tras su esposa está el sepulcro de Fernando Pérez de Andrade. Vestido con armadura, sujeta una gran espada entre sus manos y porta una daga a la cintura. Flanquean su cabeza una pareja de ángeles lectores. Al contrario que la tumba anterior, esta carece de escudo que revele la identidad del personaje enterrado, aunque al tener la misma factura que su compañero, se presume que pertenece a Fernando Pérez de Andrade, esposo de Inés y fundador del convento. Al otro lado del muro se sitúa el sepulcro perteneciente a Juan Freyre de Andrade, como indica la inscripción en relieve que a continuación transcribimos: ESTE FUE JUAN FREYRE DANDRADE Y ESTE MONASTERIO Y LOS FLAYRES DEL SON OBLIGADOS POR SU ANIMA DEL CADA DIA DEZIR UNA MISA CANTADA CON SU RRESPONSO Y OTRA MISA REZADA Y RRESPONSO CANTADO POR LAS ANYMAS DE FERNAN DANDRADE Y DE DOÑA INES DE CASTRO PADRE Y MADRE DEL DYCHO JUAN FREYRE EL QUAL PONE PENA DE VENDICION Y MALDICION AL HERDERO Y SUCESORES DE SU CASA QUE PARA SIEMPRE JAMAS AGAN DEZIR LAS SOBRE DICHAS DOS MISAS CANTADA Y RREZADA CON DOS RRESPONSOS.PARTIOSE DESDE EL MUNDO EN EL AÑO DE MD….. Esta tumba fue reaprovechada para el enterramiento de José Jacinto de Quindós y Andrade, III marqués de San Sadurniño, según indica la inscripción bajo el arco: AÑO DE 1793 EN TRES DE AGOSTO SE DEPOSITO AQUÍ EL CUERPO DEL MUY ILUSTRE SEÑOR JOSEPH JACINTO DE QUINDÓS Y ANDRADE, PATRONO DE ESTE CONVENTO DE SAN SATURNINO Y MARQUES DE LA MISMA JURISDICCION ESTUBO CASADO CON LA MUY ILUSTRE SEÑORA DE JOSEPHA CAETANA PARDO MOSCOSO, SEÑORA DE BALTAR. EL CUYO MATRIMONIO DEJO SEIS HIJOS, Y EL PRIMOGENITO DON JOSEPH JAVIER DE QUINDOS Y PARDO;Y SU MADRE QUEDO POR TUTORA DE TODOS. Sin embargo en estos sepulcros no se conserva ningún resto, fueron trasladados por uno de los últimos marqueses al mausoleo familiar del pazo de Baltar. Sobre la tumba de Juan Freyre están situados tres escudos reaprovechados. Los tres pertenecen a la familia de los Andrade. El primero es un castillo sobre un puente: Pontedeume, ya que fueron señores de Pontedeume. El segundo, dividido en dos partes, lo componen: la banda de los Andrade y los roeles de los Castro, los mismos elementos que aparecen representados en el retablo. El escudo esta sostenido por una figura animal, un jabalí, que junto al oso fueron elementos utilizados por los Andrade para representarse a sí mismos. Este mismo escudo se puede encontrar en el exterior de la iglesia. En el tercer escudo, también dividido en dos, aparecen por una parte cinco castillos y por otra las cinco lanzas de los Lanzós. En la parte baja esta representada la cabeza de un ángel con alas. Castillo de Narahío. (Descripción tomada de la publicación "Narahío Un Castelo Medieval", de Manuela Piñeiro Pita y Alberto Veiga Álvarez, de mayo del 2002, editada por la Asociación de Vecinos O Castelo, y cofinanciada por el Ayuntamiento) Se construyó sobre roca viva, casi colgado en la margen derecha del río Castro, a unos 300 metros de altitud sobre el nivel del mar. Su figura es un polígono irregular de 12 lados, estructura que viene configurada por el terreno sobre el que se asienta. El Castillo contaba con dos entradas: - Una entrada principal al Este, que probablemente estuviese defendida por un puente sobre un canal de unos seis metros de ancho (hoy cubierto por varios metros de tierra). Según testimonios, aún en los años 30 de este siglo (XX), se conservaba el vallado de piedra de la orilla. - La otra entrada, al Oeste, estaba defendida por una especie de espigón que salía de las propias murallas del castillo. La puerta era de forma ojival, lo que viene a demostrar que la construccion del castillo debió tener lugar después del siglo XII, época en la que se empezó a adoptar este tipo de arquitectura. Una vez sobrepasada la entrada principal accedemos al rastrillo, rodeado de altos muros aspillerados (con aberturas largas y estrechas para poder disparar contra el enemigo) para encontrar a continuación una nueva entrada, con una puerta que se deslizaba hacia arriba con la ayuda de fuertes contrapesos. Siguiendo hacia el interior, encontramos el patio de honor, donde se puede ver, hoy completamente aislada, la torre del homenaje. Ésta, de estilo normando, es de planta cuadrada de 10 metros de lado. Seguramente su altura sobrepasaría los 18 metros, pero ahora no se puede apreciar porque las almenas desaparecieron en sus cuatro fachadas. La torre tiene una sola entrada abierta en la cara Sur, a 9 metros de los cimientos, de lo cual deducimos que se emplease para guardar los tesoros o para casos de extrema defensa, cuando el enemigo conseguía penetrar en el castillo. (La torre del homenaje era la sede de la autoridad feudal, donde el señor, máximo representante de la justicia, reunía a los vasallos para la ceremonia del homenaje, acto en el que juraban fidelidad a su señor). La planta baja del castillo se destinaría a gente de armas, a la servidumbre y a las cuadras para los animales. En la planta alta estaría la vivienda del señor o de las personas que tenían a su cargo el gobierno del castillo. La existencia de la planta alta la corroboran las bases en que se apoyaban las vigas, la ventana con un asiento de piedra y los restos de abovedado que se conservan en la cara Sur. En el muro Oeste estarían las escaleras que conducían al camino de ronda del castillo. Algunos autores, como Comerma (Comerma y Batalla, A.: "Los castillos feudales de Moeche, Narahío y Andrade"), decían que en la base de la torre del homenaje, habría un depósito con víveres para la última defensa del Señor e, incluso, un túnel por el que se podría huir hasta el río. No parece que esto tenga mucha veracidad dado el lugar sobre el que está construído el castillo y el desnivel existente, cosa que haría muy dificultosa la excavación. Sin embargo, mientras no se haga un estudio a fondo del castillo, no podremos afirmar ni desmentir su existencia. Pazo da Marquesa. El pazo, desde donde ejercieron señorío y jurisdicción los Andrade, los Lemos y finalmente sus descendientes, los marqueses de San Sadurniño, perdió todo su aspecto noble. Después de las últimas reformas, a comienzos del siglo XX, sólo quedaron como recuerdo dos escudos en las esquinas de la torre. Están coronados con corona marquesal. Uno de ellos ostenta la barra de los Andrade y los roeles de los Castro de Lemos. El otro, tres lunas con bolas, un caldero y dos canes bajo tres árboles. Puente de Ferrería.
Se conserva junto al puente un gran jabalí de piedra, símbolo junto con el oso de la casa de Andrade, que se sacó del lecho del río hace años. Pico de Ferreira. Es una pequeña montaña que se encuentra en la parroquia del mismo nombre, cerca de su iglesia parroquial, la de San Pelaio de Ferreira. Desde su cima se puede contemplar un amplio paisaje que en los días claros alcanza hasta la ciudad de Ferrol, hacia el Oeste, y el mar en la costa de Valdoviño, hacia el Norte. Además, también en su cima se halla una gran roca con una tumba antropomórfica excavada. Este tipo de tumbas no son habituales en la zona, aunque sí algo más al Sur de Galicia, en la zona de la Ribeira Sacra. Según una antigua leyenda, la ermita del santo se encontraba originalmente junto a la piedra en cuestión, pero fue trasladada después a un sitio más bajo y accesible, a Ferreira (San Pelaio), donde instalaron al santo. Sin embargo éste, incómodo con el cambio, subía todas las noches hasta su original cama. Los vecinos, cansados de tener que ir a buscarlo cada mañana, acordaron encadenarlo en la ermita, única forma de que no se fugara nuevamente hasta su cama. Yacimientos arqueológicos. La relación completa de los yacimientos arqueológicos inventariados por el Servicio de Arqueología de la Xunta de Galicia en San Sadurniño, junto con una indicación sobre su ubicación, es la siguiente: - Mámoa de la Pena do Cabalo; Outeiro, San Sadurniño. - Mámoa da Pena Escrita; Seara, Ferreira. - O Castro/Castro de Castrelo; Castrelo, Sta, Marina del Monte. - A Croa do Castro; Castrelo, Santa Marina del Monte. - Coto da Croa/A Croa do Castro; Castro, Bardaos. - A Croa do Castro/As Croas/Castro de San Sadurniño; Carballo, Lamas. - Castro de Riboira; Riboira, Lamas. - A Croa do Redo; Redo, Lamas. - A Croa/Castro de Rupiallo; Rupiallo, San Sadurniño. - Mámoas de Moimentos; Moimentos, Santa Marina del Monte. Los más importantes de éstos, en los que se encontraron restos arqueológicos mencionados en diversas publicaciones, son los de As Croas, de Riboira, Croa do Redo y de San Sadurniño. |